Salvador

Con paso dubitativo emprendiste el camino hacia el puerto otra mañana más.
La hermosura de una rosa hibiscus compite con tu cabellera.
Ese aroma salobre que trae el andar ribereño te envuelve con una mezcla atávica de fritanga y cachaça.
Lacerda se eleva amarillo como el sol y el Mercado Modelo se despierta de sus ajetreados días.
¡Y pensar que la gris mañana de otoño se irá transformando en una explosión de colores y agitamiento cuando el día vaya desgranando sus horas!
Imaginas paraísos, escenarios plenos de luz, de armonía, de paz. Hacia la derecha de tu andar, insulta ese color que tus ojos fundieron.
Como tantas veces antes te dejas llevar. Te ofreces dócil al viento de la vida con la fragilidad de una hoja meneada por la brisa. Llevas en tu interior la fuerza de tu convicción.
Lo que deba ser, será…
Te saludo Oh Iemanjá, Sirena del mar, Odó ià!

JAC

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